El puto caos de la oficina
Hace casi cuatro años empecé a trabajar en la Cámara de Comercio. Al principio trabajaba en un departamento, pero más tarde pasé a otro.
Cuando empecé a ocuparme de temas informáticos, tuve que colaborar muchas veces con el departamento de relaciones con los socios. En aquel entonces, la jefa de ese departamento era Marina.
Marina era una persona con carácter. No encontramos un lenguaje común desde el primer momento, pero hay que reconocer que era una verdadera profesional. Tenía una mentalidad analítica, entendía muy bien los procesos internos y dirigía el departamento con bastante criterio.
Sin embargo, después llegaron tiempos oscuros, casi como en Harry Potter. Solo que, en nuestro caso, no apareció Voldemort, sino algo mucho peor: un burócrata alemán absolutamente incompetente.
Estaba completamente desconectado de los procesos que se habían construido con tanto esfuerzo durante años antes de su llegada. No entendía cómo funcionaba el sistema, pero aun así intentaba imponer sus propias reglas.
Y, como era de esperar, empezó el caos: decisiones absurdas, errores evitables, pérdida de clientes y una sensación general de desorden. En pocas palabras, el departamento empezó a ir cuesta abajo.
Aun así, sigo creyendo que tarde o temprano las fuerzas del bien se impondrán y pondrán fin a esta era de irresponsabilidad. Porque, como sabemos, incluso los tiempos más oscuros no duran para siempre.
Грамматика
Лексика и стиль